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Por qué los putts por vuelta pueden ocultar tu rendimiento en el green

Una guía práctica para interpretar los putts por vuelta junto con las distancias y oportunidades que forman el total.

Lee el total de putts junto con las distancias de los primeros putts. Un total más bajo puede deberse a que dejaste la bola más cerca del hoyo, aunque tus resultados desde las mismas distancias no hayan mejorado. Antes de valorar el putting de una vuelta, comprueba cuántas oportunidades tuviste y desde dónde empezaron.

Esto importa para el jugador de club que analiza sus propias vueltas. Si 27 putts te parecen automáticamente un buen día y 33 uno malo, el siguiente ejemplo te ayudará a comprobar esa impresión.

Cómo 27 y 33 putts pueden reflejar los mismos resultados por distancia

Ejemplo ilustrativo: son dos vueltas ficticias de 18 hoyos, no datos de clientes ni objetivos de rendimiento. Se completan todos los hoyos. Los primeros putts comienzan exactamente a 6 o 30 pies, aproximadamente 1,83 o 9,14 metros. Después de cada golpe posterior, la bola permanece en el green hasta ser embocada. No hay penalizaciones, putts concedidos, bolas levantadas antes de terminar el hoyo ni golpes embocados desde fuera del green.

En ambas vueltas, el jugador emboca el 75% de los primeros putts desde 6 pies y termina con dos putts los demás hoyos que empiezan a esa distancia. Todos los hoyos que comienzan con un putt de 30 pies se completan con dos putts. Solo cambia la cantidad de oportunidades desde cada distancia.

Ejemplo ilustrativo: putts por distancia inicial
Resultado registradoVuelta AVuelta B
Hoyos con primer putt desde 6 pies124
De ellos, terminados con un putt93
De ellos, terminados con dos putts31
Hoyos con primer putt desde 30 pies614
De ellos, terminados con dos putts614
Total de putts en 18 hoyos2733

El cálculo es sencillo. La Vuelta A suma 9 × 1 + 3 × 2 + 6 × 2 = 27 putts. La Vuelta B suma 3 × 1 + 1 × 2 + 14 × 2 = 33. Ambas promedian 1,25 putts en los hoyos que empiezan a 6 pies y 2,00 en los que empiezan a 30 pies.

Para añadir contexto, supongamos que todos los primeros putts de 30 pies vienen de greens alcanzados en regulación, mientras que los de 6 pies llegan tras fallar el green y jugar un chip. La Vuelta A tiene entonces seis greens en regulación y la Vuelta B catorce. Es una condición del ejemplo, no una regla según la cual fallar el green deja putts cortos.

La diferencia de seis putts se debe por completo a la distribución de distancias iniciales de este registro construido. No demuestra que el putting de la Vuelta B fuera peor, que la Vuelta A tuviera un mejor resultado total o que cambiara la habilidad del jugador. Unas tasas observadas iguales en muestras pequeñas tampoco demuestran la misma habilidad.

Los greens en regulación aportan contexto pero no resuelven la comparación

Alcanzar un green en regulación significa llegar al green con al menos dos golpes disponibles para hacer par. Registrar los GIR ayuda a entender cómo surgieron las oportunidades de putting.

También puedes calcular los putts por GIR: los putts realizados en esos hoyos divididos por los greens alcanzados en regulación. En el ejemplo, son 12 ÷ 6 = 2,00 para la Vuelta A y 28 ÷ 14 = 2,00 para la Vuelta B. Los putts de los hoyos sin GIR se excluyen del numerador y esos hoyos se excluyen del denominador.

En una vuelta normal, esa selección sigue sin igualar las distancias iniciales. Dos jugadores pueden alcanzar doce greens y que uno tenga principalmente putts cortos para birdie y el otro putts largos. Conserva las distancias de los primeros putts, en lugar de esperar que el número de GIR las explique.

Fearing y sus colegas modelaron el putting a partir de la distancia inicial, incluida la probabilidad de embocar y la distancia restante tras un fallo. El resumen publicado se refiere a jugadores del PGA TOUR, no a objetivos para aficionados. Fearing, Acimovic y Graves, 2011.

Crea un registro de putting que puedas interpretar

En cada hoyo, registra la distancia del primer putt y la cantidad de putts que realmente jugaste. Mantén la misma unidad e indica si la distancia se midió o se estimó. Añade los GIR, la fecha, el campo y cualquier condición poco habitual que pueda importar después.

Para analizar putts individuales, registra la distancia inicial de cada uno, incluido el siguiente putt. Tras fallar el primer putt, la distancia restante ayuda a distinguir secuencias muy diferentes de dos putts. Una bola que termina a 1 pie del hoyo y otra que queda a 6 pies dejan tareas distintas, aunque se emboquen ambos putts siguientes.

Acuerda el criterio de conteo antes de comparar registros. Para este análisis, clasifica los golpes por su posición inicial: registra un golpe con el putter desde el antegreen por separado de los golpes que empiezan en el green. Comprueba el criterio de tu aplicación en lugar de asumir que todos los sistemas cuentan igual.

Mantén una distancia desconocida identificada como tal. Un chip embocado puede producir un hoyo con cero putts; un dato ausente no puede. Señala los putts concedidos y los hoyos sin terminar en vez de registrarlos como putts realmente embocados. Si hay una penalización o un regreso al green desde fuera, conserva la secuencia completa e identifica la situación antes de interpretar un simple total de putts.

Elige el denominador que responde a tu pregunta

Utiliza un conjunto reducido de medidas con definiciones claras:

  • Conversión del primer putt por distancia inicial: primeros putts embocados divididos por oportunidades de primer putt en ese grupo de distancias. El resultado desde 6 pies de la Vuelta A es 9 de 12, o 75%, no 9 dividido por sus 27 putts totales.
  • Frecuencia de tres putts por distancia del primero: hoyos completados con tres o más putts divididos por hoyos completados que empezaron en ese mismo grupo de distancias. Muestra la cantidad de oportunidades junto al porcentaje.
  • Distancia restante tras fallar el primer putt: compara fallos desde distancias iniciales similares. Indica que se excluyen los primeros putts embocados; un promedio solo de fallos responde a una pregunta distinta de uno que incluye los aciertos como cero.

Si agrupas distancias en intervalos, usa los mismos límites en ambos períodos. Un intervalo amplio todavía puede reunir oportunidades muy diferentes. Separa también la conversión del primer putt de una tasa que incluya todos los putts, porque esta última incluye los intentos posteriores.

Strokes Gained añade una comparación con una referencia a partir de las posiciones de los golpes. Indica el grupo de referencia y si lees un total o un valor por vuelta. Los datos del modelo limitan el contexto que puede representar; la métrica no explica la causa de un fallo. Broadie, 2012. Para conocer el cálculo y sus límites, consulta nuestra guía de Strokes Gained.

Qué comprobar después de tu próxima vuelta

Empieza por el total y revisa después la distribución de distancias de los primeros putts. Compara resultados desde distancias similares y mantén visible la cantidad de intentos. Examina los fallos grandes uno por uno antes de decidir si la pregunta tiene que ver con la lectura del green, la línea y la velocidad elegidas, el contacto o la precisión del registro. El conteo por sí solo no permite elegir entre esas explicaciones.

El análisis de putting de MetriQ incluye Strokes Gained y tasas de acierto por distancia. Usa ese detalle para plantear una pregunta más concreta sobre la vuelta, comprobando qué incluye cada vista.

En la siguiente revisión, compara las mismas medidas durante un período claramente indicado y anota los cambios en las condiciones. No hay un número universal de vueltas que vuelva fiable cualquier comparación de putting. Una vuelta de 27 putts aporta más información cuando puedes explicar qué putts la produjeron.

Fuentes y lecturas recomendadas

Las dos vueltas son ejemplos construidos. Muestran cómo la distribución de oportunidades afecta al total; no son datos de jugadores, objetivos ni pruebas de diferencias de habilidad.

Lleva el análisis a tu trabajo como coach.

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